output zjvPIc
facebook icotwitter icoyoutube icorss ico
updated 1:10 AM UTC, May 24, 2017
Noticias:
Super User

Super User

Tú, yo, Nosotros los Jóvenes

La historia del desarrollo de la juventud mexicana se ha visto marcada por sucesos que traen dolor y sangre al recuerdo, no se puede vislumbrar un acontecimiento que no tenga nada que ver con fosas comunes, con declaraciones de la PGR y lágrimas de miles de padres de familia. Así subsistimos y salimos avante aproximadamente 30 millones de jóvenes en todo el país, y 321 mil en el estado de Tlaxcala.

No se puede vivir con la imagen de que todo es consecuencia nuestra porque se nos proyecta como inmaduros, indecisos, incorrectos, revoltosos, sumisos, etcétera. Se nos podrán atribuir todos los categóricos biológicos en cuanto a una condición hormonal, mas nunca mimetizarnos por el simple estigma cultural de que los jóvenes no representan nada hasta que “son grandes”.  Pareciera que el ostracismo social es el destino de los 15 a los 30 años de edad en México,  pues pasando ese umbral  ya puedes formar parte de un ágora donde tienes voz y voto.

Por irreal que suene, el presente se encarga de recordarnos este escenario, se nos toma como simple “ruido” cuando en realidad somos una “voz” que cada día tiene mayor entonación y volumen, que demanda, que impone ante los demás una capacidad intelectual para poder abrir caminos que conducen al cambio. Este es el choque que provoca que tíos y abuelos nos califiquen como muy “inquietos”, pues somos una generación en crisis; la es porque siendo nosotros mismos ya no coincidimos con lo que en nuestra época debiera ser.

Somos jóvenes que hemos roto los paradigmas y la idiosincrasia que se nos atribuye para poder crecer como personas, hoy somos sabedores que para cambiar nuestra realidad social no hace falta levantarnos en armas, hace falta levantarse temprano y trabajar por lo que se quiere. Hemos abandonado las excusas y todas las formas de paternalismo para pasar del sí se puede al ya se pudo. Sin lugar a dudas, somos los que podemos transformar la esfera política y social tanto del estado como del país, ya que los miedos y diferencias las hemos sabido convertir en nuestras coincidencias.

También somos consientes que ser un joven tlaxcalteca no es simplemente atender una licenciatura o ingeniería en la universidad, marchar en una manifestación y después tener ratos de diversión los fines de semana.  Sabemos que la palabra joven en Tlaxcala irradia pluralidad, pues incluye a todos aquellos que también viven del campo, a los que en Ixtenco todavía hablan otomí y en San Pablo del Monte el náhuatl, a los que han sido víctimas de la trata de personas, a los que forman parte de la comunidad LGTB. Todas esas “minorías” que no tienen la oportunidad de ser vistas y escuchadas.

Y como naturaleza inherente a nuestra edad, también estamos deseosos de que se les atienda, no pueden permanecer como un significante sin significado, mucho menos actuar como una sociedad totalizante que no da cabida a la otredad de las interpretaciones del término joven. No en un Tlaxcala en el que nosotros mismos estamos abogando por progreso y modernidad, por empatía, por oportunidades.

Todo esto nos lleva a la conclusión de que ya no somos la esperanza del futuro (como se reitera en la retórica tan pobre del discurso político de antaño), somos la solución de lo que aqueja nuestro presente, somos los que tenemos que cambiar a Tlaxcala.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Suscribirse a este canal RSS