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updated 11:15 PM UTC, May 24, 2017
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Nuevos Liderazgos

  • Escrito por Bibián Ordáz Llánes
  • Publicado en TOD@S CABEN

Existe una cuestión que los jóvenes que participan en política en este país no han entendido o no tienen muy claro. Es más, si lo pensamos un poco, no solo ellos sino un gran porcentaje de aquellos que participan en política.

En el siglo pasado se afirmaba que era preciso ser leal e incondicional hacia un líder o jefe, hasta el grado de la sumisión indigna, para poder escalar dentro de las estructuras del partido y alcanzar un puesto relevante en las instituciones del país. Sin embargo, ¿qué tan factible es esta forma de crear liderazgo?, ¿con esta técnica se han formado líderes pensantes o solo entes autómatas y serviles, fieles a la voluntad de sus mayores?

Tal parece que la respuesta es no. No se han formado verdaderos liderazgos y todo indica que una conducta viciada de los actuales participantes en la política es que confunden el liderazgo político y la disciplina partidaria con servilismo y sumisión. Como consecuencia entendemos estas malas costumbres como única referencia de comportamiento que nos desorientan a la hora de actuar y tomar decisiones.

Es preciso entender como disciplina partidaria el trabajo interno del partido con el cual se pretende lograr conductas acordes a los principios que tiendan a conseguir los objetivos políticos partidarios en beneficio de sus afiliados y de la nación.

Por otro lado, es preciso reconocer que el liderazgo político significa el reconocer en una persona sus cualidades y talentos especiales, para guiar en determinada momento político los intereses del grupo partidario en beneficio del municipio, del estado y de país. En otras palabras. El partido no es un bien hereditario ni una empresa, sino una responsabilidad de servicio público.

De manera que para ser un verdadero líder político, se debe de tener una noción clara sobre estos conceptos para no confundirlos con la incondicionalidad que puede tener hacia nosotros una mascota. Esto implica tener el suficiente conocimiento, la convicción y el valor para tomar riesgos, defender sus propias ideas y trabajar en equipo en función de un objetivo.

Es por ello que cuando se confunde el liderazgo y la disciplina partidista, los jóvenes militantes de izquierda o derecha, han sido utilizados como carne de cañón que son enviados a hacer plantones, a actuar como turbas delincuentes, rezar en las rotondas, saturar plazas, y llenar el espacio para un spot publicitario. Lo peor de todo es que a falta de criterio propio, son fácilmente manipulables para votar a favor o en contra de un candidato en temporada de elecciones.

Con el objetivo de evitar lo anterior, resulta fundamental que a los jóvenes y a todos los militantes se les oriente y apoye para que se formen en temas que desarrollen su criterio, de manera que lleguen a sus propias conclusiones.

Para que puedan tomar decisiones y acciones con creatividad e imaginación que realmente hagan la diferencia. Es necesario que se llenen de información veraz y desarrolle el hábito de estudio. Comprendamos que el conocimiento es el mejor aliado ya que alimenta la individualidad como seres humanos, a la vez que se enriquece como sujetos políticos.

Es preciso despertar las mentes jóvenes para que se conviertan en verederos líderes, que piensen por sí mismos, solo así se formará un real y genuino relevo generacional. El liderazgo está en la capacidad de tomar decisiones diferentes, racionales y oportunas.

Nuestra realidad actual de partidos políticos nos presenta en su cúpula que alcanza a entender que es necesario y relevo generacional. Pero si no hay jóvenes, militantes preparados que estén dispuestos a actuar diferente, ellos, los mismos, harán el relevo a su modo y a sus intereses. No importa el nombre del partido.

Por lo tanto, los jóvenes deber representar algo distinto, golpear la mesa con ideas irrefutables y protestar racionalmente contra el actual estado de las cosas. Es la única manera de generar cambios positivos y sustanciales en la política y, sobre todo, en la vida de los propios jóvenes y de la sociedad toda. No hay otra manera.

Recuerden que: “El liderazgo es una oportunidad de servir; no de lucirse”. J.Walters.

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