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updated 11:15 PM UTC, May 24, 2017
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Mayo Mexicano: Trabajo, Madres, Maestros

  • Escrito por José Miguel C. Núñez Núñez
  • Publicado en VALOR & IDEAS

Primero de Mayo, Día del Trabajo, se conmemora, no trabajando.

Celebramos el 5 de Mayo, como una victoria.

Celebramos el 10 de Mayo, comercializado y todo, como una tradición.

Se festeja a los maestros y maestras, el 15 de Mayo.

En medio de estas celebraciones, están Estados Unidos, Francia, el Nacionalismo, la Productividad, la Familia y la Educación.

Como era de esperar, Trump no participó de la celebración estadounidense del 5 de Mayo, en conmemoración de la épica batalla del 5 de Mayo en Puebla.

Francia por su parte vivió una batalla electoral decisiva para el futuro de la Democracia, como ocurrió el año pasado en Estados Unidos, y que hoy el mundo asiste al espectáculo provocado por alguien que reconoció: “Tengo más trabajo que en mi vida previa. Pensaba que sería más fácil –gobernar-” (Trump en entrevista para Reuters. Milenio 29.04.2017).

El diario El País, calificó los primeros 100 días de Trump, con tres “íes”: Improvisación, Imprevisibilidad e Incertidumbre. (El País 29.04.2017).

Improvisación.

Este es todavía uno de los “talones de Aquiles” de un sector de trabajadores mexicanos, en particular los no calificados y que impacta en la productividad del país.

Estoy de acuerdo con John Holloway en cuanto a que “los hombres y las mujeres no pueden medirse en relación a su productividad”, y sin embargo es su creatividad, movimiento y libertad, prendas humanas promovidas y aceptadas por el mismo Holloway, las que hacen más productivos a los seres humanos y por lo tanto al mundo.

Hablar del mundo, es hablar de los países. Es hablar de México y de los seres humanos que somos los mexicanos y las mexicanas, la mayoría, creativos, en movimiento y libres, por lo tanto, productivos.

Eh aquí la cuestión que nos ocupa. El mexicano y la mexicana, como otros seres humanos, han sido reconocidos como improvisadores con buenos resultados, a veces sorprendentes.

Si sistematizáramos dicha habilidad, seguramente los resultados serían mucho más rentables para los propios improvisadores y para el país también.

El caso es que esa habilidad para resolver situaciones, improvisando, si desde los sindicatos de trabajadores y si también en igual forma, desde las empresas, se promoviera el reconocimiento y su incorporación en los manuales de trabajo, así como el registro como patente, los trabajadores, las empresas y el país, darían un salto, además de cuantitativo, cualitativo, a favor de la productividad del país.

Tal estímulo podría incentivar al resto de los trabajadores mexicanos a terminar con la improvisación que resta productividad. A la improvisación que resta valor a lo producido e incrementa el costo de producción. A la improvisación que provoca reprocesos y retrabajos. A la improvisación que retrasa la entrega del producto o servicio terminado.

El Día del Trabajo, se podría dedicar a entregar esos reconocimientos y estímulos a los trabajadores. A apropiarse del espacio público para que trabajadores y trabajadoras, den a conocer su creatividad, no solo laboral-productiva, también artística, cultural, informativa y social.

En una palabra, hacer visibles a trabajadores y trabajadoras, en su esfuerzo cotidiano, en su desempeño como creadores, en movimiento y en libertad.

Porque resulta que no solo son trabajadores, son madres de hijos e hijas; son también y hay también, este es otro sector de trabajadores, maestros y maestras, trabajadores o profesionistas de la Educación.

Aunque no lo enlisté en las efemérides al inicio de la presente colaboración, el 3 de Mayo, celebran como fiesta, arquitectos, ingenieros y trabajadores de la construcción.

En fin. Aunque Trump no lo sepa (¿qué podría saber, alguien que solo es negociante? –que no empresario, que conste-), Estados Unidos es grande, como México también es grande, gracias al trabajo diario y cotidiano de millones de mexicanos y mexicanas en su país.

Así, trabajando, creando, moviéndose y libre, es como México, mexicanos y mexicanas, hacemos más por México, que gritando “Viva México cabr…”. No digo que no haya que gritar. Hay que hacerlo. Hay que gritarlo más fuerte. Pero el grito más contundente a favor de México, de su Soberanía y de nuestra Independencia como Nación, es trabajando, produciendo, creando, moviéndonos, siendo libres, más libres que los estadounidenses