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updated 11:15 PM UTC, May 24, 2017
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AMLO: Cristianismo, Guevarismo y Pragmatismo

  • Escrito por Leo Zuckermann /Excelsior.com (México), 16 May
  • Publicado en ESPECIALES
Preocupante coincidencia. (Activa 1420 A.M) Preocupante coincidencia. (Activa 1420 A.M)

En una entrevista con Jorge Ramos, Andrés Manuel López Obrador afirmó que su último hijo se llama Jesús Ernesto en honor de dos personajes históricos que admira: Jesús de Nazaret y Ernesto  Che  Guevara.

Desde luego que el tabasqueño tiene todo el derecho de ponerle a su vástago como se le pegue la gana para homenajear a sus héroes favoritos. Pero esta revelación es interesante por el pensamiento ideológico que podría estar detrás del candidato presidencial de Morena.

Comencemos con su cristianismo. Desde hace tiempo, AMLO  no ha escondido su vena religiosa, la cual, como pudimos atestiguar en la entrevista referida, lo lleva a zafarse de tomar una posición a favor del derecho de las mujeres a interrumpir el embarazo, los matrimonios igualitarios, la posibilidad de adoptar hijos por parte de éstos y la legalización de la mariguana recreativa.

El líder de Morena, como todo mexicano, puede ejercer la religión que más le convenza. Lo que en todo caso preocupa es la siempre explosiva combinación entre política y religión. Esas dos cosas no se llevan nada bien. Por eso, muchos pensamos que se deben mantener separadas en un Estado laico.

O como dijo Jesús: “dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. En lo personal, no me gustan los políticos que mezclan su profesión con la religión. Los que usan símbolos, valores y discursos de creencias divinas para ejercer el poder.

López Obrador  lo hace cada vez más. No es gratuito que su movimiento tenga un nombre que evoca un tema religioso —la regeneración— o que su partido utilice las siglas “Morena”, que rememoran a la tan venerada virgen de nuestro país. Su más reciente libro, La salida: decadencia y renacimiento de México, está lleno de reflexiones y promesas que parecen las de un pastor cristiano. En fin, que es evidente, y él mismo lo admite, que el cristianismo es parte de su pensamiento ideológico.

Y luego está su atracción por Ernesto Guevara. Lo primero que hay que decir es que éste era un guerrillero marxista. El  Che, no obstante, trató de desarrollar una visión latinoamericana del marxismo, alejándose de las versiones soviética y maoísta. Intentó recuperar la parte humanista del Marx más joven, pero de ninguna forma renunció a la Revolución como forma de llegar al objetivo final: el comunismo.

No era, de ninguna forma, un hombre pacífico. Creía en la lucha de clases y en el combate armado para cambiar a la sociedad. Esto lo llevó a lanzarse, con un puñado de hombres, a la Revolución cubana y posteriormente al Congo y Bolivia donde murió asesinado. Él mismo mató a muchas personas o las condenó a la pena capital. Odiaba el imperialismo, en particular el de Estados Unidos, y, como López Obrador, pensaba que el pueblo, “los de abajo”, tenía una gran sabiduría que se debía aprender.

No sorprende, entonces, que el candidato presidencial de Morena, en las dos entrevistas más recientes que le han hecho, se haya rehusado a condenar lo que está sucediendo en Venezuela. Es un tema, junto con el cubano, que le incomoda.

Con Ramos, no quiso comentar acerca de Raúl Castro ni de Nicolás Maduro, pero sí opinó en contra de Donald Trump. El hecho es que AMLO admira, y así lo reconoce, al Che, un personaje muy violento que creía en el comunismo y no en la democracia liberal.

Hay muchos que piensan, sin embargo, que López Obrador es más pragmático que ideológico.

Quizá tengan razón porque, más allá de su cristianismo y guevarismo, el tabasqueño sorprende con jugadas políticas que poco tienen que ver con su ideología. Ahí está, por ejemplo, la alianza que se está fraguando entre Morena y Elba Esther Gordillo.

El finado Manuel Camacho  un día me contó que en 2006, a través de su persona, la maestra le pidió hablar con AMLO para hacer un acuerdo político. AMLO, sin embargo, se rehusó argumentando que el costo de aliarse con Gordillo sería altísimo. Eso fue hace once años.

Ahora resulta que un empleado de la profesora, Rafael Ochoa, da un discurso para apoyar la candidatura de la morenista Delfina Gómez en el Estado de México y su yerno, Fernando González se saca una foto con ella.

Está claro que esta alianza existe y que las dos partes decidieron hacerla pública.

Gordillo  está tratando de vengarse del presidente Peña, quien la metió a la cárcel; AMLO, intentando ganar la codiciada gubernatura mexiquense. Lo que me pregunto es cómo caerá entre los seguidores más duros del tabasqueño ver que su líder finalmente aceptó aliarse con alguien de la calaña de Elba Esther.

Y ni qué decir de lo que pensarían Jesús y el  Che  Guevara de esta decisión.

 

 

Twitter: @leozuckermann

 

Link http://www.excelsior.com.mx/opinion/leo-zuckermann/2017/05/16/1163703

Modificado por última vez enJueves, 18 Mayo 2017 15:19